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La biciteca Editorial
  MI QUERIDA BICICLETA

Esta reedición pretende ser un homenaje al trabajo realizado por la desaparecida Editorial Miñón en 1988. Aquella genial propuesta, la de unir a dos grandes talentos, de las letras uno y de la ilustración el otro, no hizo sino revelar que ya tenían un nexo en común: La bicicleta. El resultado es una perfecta simbiosis entre imágenes y palabras, palabras e imágenes, que nos trasladan a otras épocas, a otras edades, a otras aventuras... aventuras que han sido también las nuestras en un momento u otro de nuestras vidas.

Es este un “librito” muy entretenido, entrañable, que se disfruta con los cinco sentidos; o los seis, como se suele decir, pues hay mucho sentido del humor en sus páginas. Y esa acostumbrada sencillez y cercanía de Delibes, marca de la casa, a la hora de contar historias que nos hace sentir que se encuentra juesto a nuestro lado, sonriendo igual que nosotros.

La prosa de Delibes se refleja en los dibujos de trazos sencillos de Luis de Horna, formando un todo natural, alcanzando una armonía casi perfecta.
Con esta obra arranca la colección Re-Ciclados, dedicada a rescatar del olvido títulos de presencia obligada en la estantería de todo aficionado al ciclismo, amante de la bicicleta o “bicioso” confeso.

 
  EL ALPE D'HUEZ

En la salida de la etapa más dura del Tour de Francia se encuentra un ciclista cántabro al que sus conocidos llaman Jabato. Tiene más de treinta y seis años y nadie cuenta con él. Todo el mundo sabe que es imposible que un hombre tan veterano pueda resistir. Pero Jabato se obstina y su locura llega a parecer sensata.

“El Alpe d’Huez”, de Javier García Sánchez, uno de esos libros que estos años ha circulado de mano en mano entre ciclofetichistas y connaisseurs, transmitiendo la épica del ciclismo: una lectura que deja un reguero de sudor y la huella del esfuerzo, el sacrificio y el sufrimiento extremos en la mente del lector. La novela de Javier García Sánchez, (Barcelona, 1955), ganador del Premio Herralde de Novela en 1991, es, en palabras del autor, “una parábola sobre lo que cuesta seguir adelante cuando la vida te rompe los dientes, cuando no hay más opciones que suicidarse o seguir adelante arriesgando la propia vida”. Proyecto de novela largamente acariciado por él (García Sánchez confesó en su momento que su inspiración era Perico Delgado), el relato se articula en tres capítulos que se corresponden con tres puertos, Croix de Fer, Col du Galibier y Alpe d’Huez.

 
  EL TOUR DE BAHAMONTES

Federico Martín Bahamontes fué un ciclista excepcional, y el Águila de Toledo, un personaje irrepetible. Uno y otro se merecían ser protagonistas de un libro, y eso es lo que hizo Ángel Giner con “El Tour de Bahamontes”. Aprovecha la narración, etapa a etapa, de la edición de la carrera francesa del año 1959 en la que “El Águila de Toledo” se proclamó vencedor, para darnos a conocer a Federico, o mejor dicho, a Alejandro, pues ese es en realidad su verdadero nombre.

La historia de uno de los grandes iconos del ciclismo, del protagonista de momentos antológicos del deporte del pedal en la segunda mitad del siglo XX, narrada por otro nombre clave en nuestro ciclismo.

Desde La Biciteca, hemos querido homenajear a uno y a otro con la recuperación de este magnífico libro.
 
  HISTORIA DE UNA CARRERA

El viernes último salió de Madrid en ferrocarril, con dirección a Salamanca, nuestro amigo el señor D. Manuel Cerecedas, Presidente de la Unión Velocipédica Española y del Club Velocipédico Madrileño, con objeto de hacer una exploración, en vista del propósito que esta última Sociedad abriga de organizar una carrera de resistencia de Salamanca a Madrid. Después de descansar tres horas en Salamanca esperando que acabara de nevar, montaron en bicicleta y emprendieron el camino por una magnífica carretera, que encontraron a la sazón convertida en un río. Llegaron Ávila a las seis y cuarto de la tarde. A las ocho de la mañana del sábado, con un frío intensísimo, salieron de esta capital, y entre nieves y un fuerte aire de cara llegaron a San Rafael. Subieron el puerto con medio metro de nieve, y en el alto del León les cogió una fuerte ventisca que les caló completamente, viéndose precisados a secarse por quinta o sexta vez en el día.

El día 12 de mayo de 1895, la carrera tuvo lugar. Este libro es la historia de aquella aventura. 

 
  HISTORIA DE UN DESAFÌO. BILBAO-SANTANDER EN BICICLETA

Los velocípedos aparecen en Cantabria en los últimos años del siglo XIX. Lo hacen antes que los primeros automóviles. Sus usuarios pioneros fueron gente seducida por una modernidad que llegaba en forma de metal, ingenio y mecanismos, y que muy pronto añadió, al mero objetivo de transporte autónomo o movilidad, el de la pasión por la competición deportiva. Y así nacieron las primeras carreras ciclistas en Cantabria. Primero en las pistas ovales y después, poco a poco, conquistando las carreteras y caminos de la provincia.

Esta es la historia de aquellos inicios ciclistas y del momento en el que la afición local toma la decisión de ampliar sus horizontes regionales y proponer un desafío deportivo a la vecina Vizcaya. El evento, que tomo forma de competición por equipos, y cuya crónica resulta jugosa y entretenida, marcó un antes y un después de la actividad ciclista cántabra, la cual, a partir de ese momento, mostraría cierta vocación promotora en la organización de pruebas nacionales e incluso internacionales.

Pero lo más importante entonces fue la propia prueba, cuyo relato no tiene desperdicio, y es capaz de divertir con sus curiosas anécdotas, ya fueran estas causadas por las circunstancias concretas de la época en que se celebró o por la atemporal condición humana, la cual repite patrones de comportamiento deportivo más de un siglo después.

 

 
  BICIO

Publicado originalmente en el año 2001 en Francia con el título “Besoin de vélo” y traducido en 2003 al inglés como “Need for the bike” cosechó con rapidez en ambos casos un gran éxito de crítica y ventas.
Como dice José Gutiérrez en el prólogo, la escritura de Fournel es fácil, sencilla, entretenida y a ratos irónica. Todo ello sin renunciar ni perder un ápice de calidad narrativa o literaria. Fournel es un buen escritor (además de apasionado ciclista) y ello se deja ver en todo el texto. Su estilo ágil, con cambios de ritmo y dinamismo a raudales, se antoja parejo al que debe tener pedaleando sobre su bicicleta. Con una salvedad: mientras que montado en el sillín en ocasiones nos confiesa pájaras, caídas y pinchazos, durante la lectura no encontraremos ni un solo amago de desfallecimiento en cuanto a la intensidad narrativa.

Es en definitiva uno de los mejores libros escritos hasta la fecha sobre ciclismo y especialmente sobre los ciclistas aficionados, aquellos para los que la bicicleta es mucho más que una pasión, es puro “bicio”.