Mañana salimos - Jean Bobet Ampliar

Mañana salimos - Jean Bobet

CULTURA CICLISTA

13,50 €

Mañana salimos - Jean Bobet <p style="text-align: justify;">Entre los apellidos ilustres de la historia del ciclismo, Bobet ocupa sin duda un puesto de honor. El aficionado medio seguramente identificará a Louison Bobet como el primer hombre que consiguió la hazaña de ganar tres tours de Francia consecutivos, allá por los años 50; pero solo los más ilustrados sabrán que Louison tenía un hermano, también corredor, y también muy bueno: Jean Bobet. Un ciclista atípico, una auténtica <em>rara avis</em> en el mundillo: Jean era (es) un ciclista-intelectual. Su condición de licenciado universitario, absolutamente excepcional en la época, e incluso hoy en día, junto con su sensibilidad innata, hacía (hace) de él un observador privilegiado, un narrador de lujo de aquel periodo conocido como la Edad de Oro del ciclismo. De la mano de Jean Bobet el lector recorrerá los principales escenarios, vivirá los momentos más épicos, conocerá las anécdotas más sublimes y más sórdidas de aquel ciclismo rústico, simple, algo brutal y bastante heroico, aquel ciclismo dominado por lo que el autor denomina el G4: Bobet, Coppi, Koblet y Kübler. El <em>frère cadet</em> del gran Louison nos brinda en esta obra maestra un relato evocativo y emocionante de una época mítica.</p> <p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Presentación del autor</span></p> <p style="text-align: justify;">“Mañana salimos”. Con estas palabras mi hermano Louison y yo nos dábamos cita, todos los días cuando éramos corredores, solamente los sábados cuando ya no lo éramos. Montamos en bici hasta sus últimos días porque incluso entonces, sobre todo entonces, era cuando nos entendíamos mejor. Siempre tuvimos necesidad de bicicleta.</p> <p style="text-align: justify;">Montamos a todo tren y montamos con lo puesto, porque en el ciclismo a los días de gloria les siguen otros que no lo son tanto. Tuve la suerte de correr con Louison, y gracias a él, de correr durante los años más hermosos, los años 50, los de la reconstrucción de postguerra, los de Coppi y Bartali, de Kübler y de Koblet, de Gaul y de Van Steenbergen, de Anquetil y de Darrigade. Vean pues si no había gente buena y si la competencia no era enconada.</p> <p style="text-align: justify;">Todos los días, Louison y yo disfrutábamos yendo en bici. En nuestras excursiones íntimas por la Bretaña o en los Alpes, tanto como en el barullo frenético de los Tours de Francia o de los Giros de Italia.</p>
13,50 €

Entre los apellidos ilustres de la historia del ciclismo, Bobet ocupa sin duda un puesto de honor. El aficionado medio seguramente identificará a Louison Bobet como el primer hombre que consiguió la hazaña de ganar tres tours de Francia consecutivos, allá por los años 50; pero solo los más ilustrados sabrán que Louison tenía un hermano, también corredor, y también muy bueno: Jean Bobet. Un ciclista atípico, una auténtica rara avis en el mundillo: Jean era (es) un ciclista-intelectual. Su condición de licenciado universitario, absolutamente excepcional en la época, e incluso hoy en día, junto con su sensibilidad innata, hacía (hace) de él un observador privilegiado, un narrador de lujo de aquel periodo conocido como la Edad de Oro del ciclismo. De la mano de Jean Bobet el lector recorrerá los principales escenarios, vivirá los momentos más épicos, conocerá las anécdotas más sublimes y más sórdidas de aquel ciclismo rústico, simple, algo brutal y bastante heroico, aquel ciclismo dominado por lo que el autor denomina el G4: Bobet, Coppi, Koblet y Kübler. El frère cadet del gran Louison nos brinda en esta obra maestra un relato evocativo y emocionante de una época mítica.

Presentación del autor

“Mañana salimos”. Con estas palabras mi hermano Louison y yo nos dábamos cita, todos los días cuando éramos corredores, solamente los sábados cuando ya no lo éramos. Montamos en bici hasta sus últimos días porque incluso entonces, sobre todo entonces, era cuando nos entendíamos mejor. Siempre tuvimos necesidad de bicicleta.

Montamos a todo tren y montamos con lo puesto, porque en el ciclismo a los días de gloria les siguen otros que no lo son tanto. Tuve la suerte de correr con Louison, y gracias a él, de correr durante los años más hermosos, los años 50, los de la reconstrucción de postguerra, los de Coppi y Bartali, de Kübler y de Koblet, de Gaul y de Van Steenbergen, de Anquetil y de Darrigade. Vean pues si no había gente buena y si la competencia no era enconada.

Todos los días, Louison y yo disfrutábamos yendo en bici. En nuestras excursiones íntimas por la Bretaña o en los Alpes, tanto como en el barullo frenético de los Tours de Francia o de los Giros de Italia.